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Crónica: Joropo con ojos de niña

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Crónica: Joropo con ojos de niña
Publicado en Junio 08 de 2007

Tiene apenas 13 años, pero eso no es excusa para que su garganta vibre y se haga sentir como un carrao* o el río Oninoco. Y es que por sus venas fluye el ritmo del joropo reventón. El cuatro, el arpa y los capachos son según ella "parte de su alma". Pequeña y blanca, envuelta en un vestido que representa la bandera colombiana y con una cayena adornando su cabello recogido, Nagzary sale de entre el grupo de bailarines y con toda la propiedad del mundo empieza a cantar que "el Meta es su pasión" a ritmo de tres por derecha.

Con una voz que raya en lo sublime y acompañada por un grupo de niños bailarines que escobillan con gran maestría, Nagzary no duda en gritar con toda la propiedad del mundo que "así se baila el joropo de mi tierra" y así es, a pesar de su corta edad, que promedia entre los 7 y los 15 años, los Niños del Joropo de la Corporación Cultural Llanera, bailan con gran habilidad, como si sus pies estuvieran programados para saltar, zapatear y escobillar, logrando arrancar aplausos al público capitalino que muchas veces desconoce este folclor, que también hace parte de la cultura colombiana.

Para Nagzary, el joropo no es un ritmo cualquiera, ni siquiera alcanza a definirlo, para ella "es un ritmo totalmente diferente, resultado de una fusión de culturas, es algo del alma".

La pequeña Nagzary conoce muy bien el ritmo y la historia de lo que canta, sabe que sus canciones no son más que un homenaje a la faena diaria de los "criollos", a la vida en la sabana de la Orinoquía colombiana.

Bogotá es una ciudad muy diferente a lo que ella está acostumbrada y eso es algo que se nota, pues sus brazos se cruzan y se abraza a sí misma para reducir el frío, pero eso no diezma sus ánimos de cantar y a grito herido, acercando el micrófono a su boca exclama con acento llanero, el mismo acento con el que alguna vez se gritó victoria en los tiempos de la independencia, "!Epa cuñao, que viva el Meta!".

La presentación ha terminado, el pequeño auditorio estalla en aplausos para Nagzary y sus compañeros, que muy en alto han dejado el nombre de la cultura llanera, Nagzary mira alrededor, sonrié y dice que definitivamente el joropo "es un arte maravilloso, con sólo verlo la gente se emociona, cuando yo canto, me erizo, me emociono, siento que amo cada vez más lo que estoy haciendo".

La función ha terminado, en pocos minutos el bus que la llevará a su llano amado, su patría chica, partirá.

Lo que Nagzar y sus compañeros hacen es sólo una muestra de lo que se verá en la VII Feria de las Colonias, donde el Folclor Llanero, representado por el Meta, es el Invitado de Honor.

* El Carrao es un ave originaria de los llanos orientales colombianos que es reconocido por su canto en el que repite con tono agudo una y otra vez su nombre.