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En La Aurora, madrugó la Feria de las Flores

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En La Aurora, madrugó la Feria de las Flores
Publicado en Julio 04 de 2008

Hasta la lluvia, que amenazaba con ser copiosa, se volvió una tímida llovizna, con la alegría de los músicos y los payasos y los zanqueros de la presentación de la Feria de las Flores.

El barrio La Aurora le madrugó a la festividad. Ayer, desde temprano, en la tarde, frente a la estación del metrocable, había toldos de comestibles tradicionales. Y como los toldos parecen siempre vestidos de fiesta, con sus techos de tela y sus mesas colmadas de comidas poco serias, fueron dando el marco adecuado para lo que vendría después de las cinco.

En los corredores de la estación, por los mismos que a esa hora obreros, algunos de ellos con bolsa guayera a la espalda en las que se adivinaban las cocas vacías del almuerzo, debían pasar por entre zanqueros vestidos de jirafas y otros animales, para llegar al torniquete, hacerlo crujir y abordar las cabinas voladoras. Y se quedaban un rato a verlos y a dejar que ellos, los comediantes, les rozaran la cabeza con sus hocicos de tela.

En otro lugar de la estación, un público formado más que todo por niños, se reía con una canción de los Cantores de Chipuco, alusiva a la excreción de un perro.

Los actos principales serían en los corredores del nivel inferior de la estación.

En las escalas, chicas vestidas de amarillo estaban atentas a cubrir con paraguas a los visitantes, no fuera que las dos o tres goteronas los ahuyentara. Pero como el aguacero no pasó a mayores, pocos ocuparon su servicio.

En el tablado principal hubo rumba sin parar. Primero, una papayera cantaba gaitas ante un público disperso, hipnotizado por el olor de las crispetas de cortesía que no paraban de tronar.

El alcalde, Alonso Salazar, y algunos Secretarios de despacho, llegaron a las seis. Después de unas palabras del primero, la orquesta La República descargó sus sones y calentó el ambiente de feria que se respiraba, casi un mes antes de que los rumberos laven el poncho y desempolven el sombrero para salir a gozar.