Llegó el Parque RECUCA

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Llegó el Parque RECUCA
Publicado en Mayo 21 de 2009

Historia, baile, aroma, teatro y sazón de finca... En la vereda Callelarga en el corregimiento de Barcelona, que corresponde a Calarcá, Quindío se encuentra Recuca, parque para recorrer la cultura cafetera.

Se puede acceder en buseta, abordando la que va hacia Barcelona por $2.000 y quedarse cinco minutos antes de llegar al corregimiento. A mano derecha indica el camino de tres kilómetros para arribar a la finca. Si no desea caminar tanto, la carrera en taxi cuesta entre $20.000 y $25.000.

La Crónica del Quindío estuvo allí con el fin de mostrarle a los quindianos uno de los parques temáticos más importantes de la región, que es visitado diariamente por extranjeros que desean conocer sobre la historia del café, su proceso y exportación.

“Quiero observar cómo crece y se empaca el café, además el mercadeo que hacen para enviarlo alrededor del mundo, es impactante. Y por supuesto probar una deliciosa tasa de café hecha aquí”, dijo Yan Ke, turista china.

Al llegar nos reciben los guías, personas amables, sencillas y cálidas. Nos dan la bienvenida y nos sirven en un posillo esmaltado, tradicional en las casas campesinas, la ‘chaqueta’, como le dicen a la aguadepanela con café, que toman los recolectores a las 5:00 a.m. antes de salir a sus labores.

Después salimos hacia un sendero en el que a través de quince paradas nos explican el tipo de café que tiene la finca, la importancia de la floración, datos estadísticos a nivel nacional e internacional, entre otros conocimientos.

“Se necesitan 74.000 hojas para sacar un kilo de café”, aseguró Eloín Mileth Castañeda, guía de Recuca.

Después de sembrar una chapola, que es el retoño para que se convierta en una nueva planta de café, pasamos a hacer la recolección, reviviendo de esta manera los atuendos y el trabajo que realizan estas personas expertas en retirar los granos maduros del árbol.

Seguimos con el paso de separar la semilla de la cáscara, que antiguamente se realizaba de forma manual con una piedra, después se fue tecnificando con una máquina especial y por último el director de Recuca, el señor Luis Darío Orozco Jaramillo, en honor a los ciclistas del país inventó una bicicleta que hace este proceso.

Durante las dos horas aproximadamente, que uno tarda en recorrer el sitio, no hay tiempo para el aburrimiento, pues recordar toda la cultura de manera sencilla y lúdica en cada vistazo nos llena de satisfacción. Además el olor al moler el grano es delicioso.

La historia la explican con una obra de teatro en la que participamos con los personajes, que incluyen al papa, sacerdotes del país en la época y la forma como los feligreses debían cultivar el café para saldar sus deudas con el Todopoderoso.

Al final se entona el himno ‘Colombia tierra querida’ y tanto chinos, suizos y colombianos festejamos el recorrido de la cultura cafetera. Y finalmente un delicioso almuerzo con la sazón de la finca en una vajilla esmaltada.

Nos vestimos con los trajes típicos de la chapolera y el arriero y los guías van explicando el atuendo. Asimismo bailamos una canción típica campesina, una maravilla de lugar, que disfrutan desde los más chicos hasta los abuelos.

Recuca está disponible para lugareños y turistas todos los días. La entrada vale $13.000, incluye los recorridos y la bogadera, y con almuerzo $22.000.

Especial Crónica del Quindío

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