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Pensilvania reune a ecologistas en el Encuentro con Nuestras Raíces

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Pensilvania reune a ecologistas en el Encuentro con Nuestras Raíces
Publicado en Agosto 03 de 2006

El paisaje, la cultura de los lugareños, la pureza del ambiente, lo diáfano del aire y la limpieza de sus aguas hicieron que 210 ecologistas, de todas las edades, se concentraran en la finca La Sonora, ubicada a cuatro kilómetros del área urbana de Pensilvania.

Al sitio llegaron desde comienzos de la semana para participar en el Encuentro con Nuestras Raíces, también para compartir, recordar a los ancestros del área Andina, entrar en contacto con la naturaleza, trabajar y cambiar un poco el ambiente de estrés que viven la mayoría de ellos en la ciudad. De igual manera, buscan que Pensilvania sea la capital ecológica de Colombia.

Los asistentes son procedentes de regiones como las costas Atlántica y Pacífica, Nariño, Valle del Cauca, Medellín, La Guajira, Bogotá, el Eje Cafetero, Caquetá y Cauca. El evento estará bajo la coordinación de Róbinson Devia y durará hasta la próxima semana.

En la finca armaron un campamento denominado “Manoa”. Son aproximadamente 70 carpas y tiendas de campaña, organizadas por grupos y con sus respectivos símbolos, que recuerdan los ancestros indígenas y culturales como el cóndor, la serpiente, las aves, el arroyo, o la lechuza.

Ángela Blandes, participante de Cali, dijo que es un evento importante porque la gente de la ciudad ha olvidado su origen, inclusive algunos niños dice que la arepa o el maíz vienen del supermercado. “Aquí estamos recordando a nuestros ancestros, conociendo diferentes culturas, formas de vida de las personas a lo largo y ancho del país, poder sentir la tierra y el aire como no se puede sentir en la ciudad”.

“Gracias a que en Pensilvania podemos mostrar un ambiente sano, mínima contaminación y una buenas condiciones de seguridad se realiza este encuentro con representantes de todos estos lugares”, indicó Gilma Moreno Grisales, una de las organizadoras en la localidad.

Los gestores

La Sonora tiene cinco hectáreas y fue adquirida hace tres años por la Fundación los Siete Colores del Arco Iris (Fusidaris), que tiene sus oficinas en Medellín. La idea era tener un sitio apartado, pero no inhóspito, donde los miembros de la organización pudieran pasar eventualmente unos días de retiro y de reflexión con los principios de la naturaleza, el orden y la ecología en paz.

El desplazamiento hasta la finca en Pensilvania se hace, según la Fundación, porque temas ecológicos y del campo no se puede enseñar en la ciudad.

Este es el segundo encuentro que se desarrolla en la localidad. El primero fue entre el 2 y el 9 de julio del 2005, se denominó “Sembradores y Recolectores: Hombre, Tierra, Arado”, y contó con la asistencia de 130 personas.

Fusidaris trabaja en las áreas humanista, histórica, cultural y ecológica, porque les interesa fomentar el liderazgo social. Tiene sedes en Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Bolivia y Chile, con proyección a toda Latinoamérica.

Este fin de semana asistirán al Encuentro integrantes de la Asociación de Artesanos de Pensilvania, invitados especiales y algunos integrantes de la Sociedad de Mejoras Públicas, con quienes se adelantarán proyectos en el municipio.

“Queremos que la mujer vuelva a coser, a cocinar, a confeccionar sus ropas. Que sea capaz de sembrar y cuidar el jardín y las plantas que nos da el alimento, que aprenda a hacer cosas con sus manos para que no nos dejemos absorber por la tecnología” indicó una de las asistentes.

Encuentro con la naturaleza

Varios asistentes al Encuentro con Nuestras Raíces, que se desarrolla por estos días en Pensilvania, hablaron sobre la motivación que tuvieron para participar en el evento.

María Inés Barco, de Piendamó (Cauca): Recogí abuelitos abandonados en Popayán durante 15 años, y desde hace tres por economía y salud nos trasladamos a una tierrita en Piendamó donde estamos levantando una granja integral. Allí los viejos tenemos mejor salud, más alegría y bienestar. Por eso vine, a aprender para multiplicar con los abuelos. Es grandioso ver todo lo bueno que tiene Pensilvania. Me erizo.

Julián Alberto Salinas Muñoz, de Manizales: Siempre he sacado todo de la nevera y del supermercado. Vive a meterme en los zapatos del campesino, a vivir lo que ellos viven para poder comprenderlos y apreciar más las pequeñas cosas de la vida. He tenido oportunidad de reflexionar.

Róbinson Devia, de Santa Marta (Magdalena): Estuve en el primer encuentro hace un año y se me hizo verdaderamente indispensable asistir a este por la oportunidad que aquí encontramos los citadinos de compartir, de contactarnos con la tierra, con los animales, con el arado. Nos estamos llenando de energías positivas porque queremos a nuestra tierra y podemos sentir que también ella que es nuestra Madre.