Reseña Histórica. Aguinaldo Boyacense, la Fiesta Grande de Boyacá para Colombia.

3,572
twitter twitter EmailCopiar Enlace
Reseña Histórica. Aguinaldo Boyacense, la Fiesta Grande de Boyacá para Colombia.
Publicado en Diciembre 15 de 2005

El Aguinaldo Boyacense, «La Fiesta Grande de Boyacá para Colombia» nació por iniciativa del Sargento de la Policía Nacional División Boyacá Carlos Julio Umaña Torres, quien dio vida a una inquietud que lo asalataba a madiados del siglo pasado. Desde 1956 se celebra del 16 al 22 de diciembre.

Para dar forma a su idea decidió desfilar por las principales calles de la ciudad de Tunja, con la colaboración de agentes disfrazados de diablos y matachines que jugaban con los niños que se encontraban a su paso a quienes le gritaban «diablos, diablos», permitiendo llamar la atención de los adultos y en general peatones que transitaban por las calles e igualmente los empleados de la zona comercial de la ciudad en especial la «Vuelta al Perro», acontecimiento sucedido en diciembre de 1956 fecha que marca el nacimiento del Aguinaldo Boyacense.

Anota Umaña Torres: «Tunja no tenía fiestas populares. En el 7 de agosto antiguamente celebraron ferias y fiestas con todos y exhibición de caballos de paso, en la Plaza de Bolívar, toreo en circos hechos con cercas de palo, juegos de pólvora y banda».

«La Navidad era una celebración familiar elitista: Las familias pudientes hacían fiestas en los Clubes y Casonas y el pueblo concurría a las iglesias a mirar pesebres y a oír villancicos. Como encontré buen ambiente social y popular, el Aguinaldo se fue convirtiendo en una fiesta que mejoraba todos los años».

Primer Desfile Organizado

Bajo la responsabilidad y dirección del Mayor Manuel López Gómez del Departamento de Policía Boyacá y con el aporte económico de agentes, suboficiales y civiles vinculados a la Institución, el 16 de diciembre de 1957 se realizó el primer desfile organizado. El relato del Sargento Umaña Torres es el siguiente: «Disfracé al personal y salimos. Esto fue apoteósico: Las gentes llegaron a la histeria; desde los balcones nos lanzaban serpentinas y confetis, nos vivaban, los niños lloraban, la gente llegó al delirio. El desfile llegó al Bosque de la República, continuó por la carrera décima y cuando llegamos a la Plaza de Bolívar, la cual estaba casi llena de gentes provenientes no sólo de Tunja sino de los municipios vecinos, fue la apoteosis».

Matachines

«Matachín este vocablo se deriva del Italiano Mattaceino. Bufón. Antiguamente hombre disfrazado ridículamente con una careta y con un traje ajustado de diversos colores. También significa juego que practicaban los matachines mientras bailaban y que consistía en hacer diversos movimientos y en darse golpes.

Matachines, coreográficamente era un baile de los siglos XVI y XVII, era una especie de parodia de las danzas guerreras y los italianos transformaron en danzas grotescas. Varias parejas de bailarines, con trajes ridículos y armas de madera, bailaban sobre un compás binario, escarneciendo una lucha por parejas. Los golpes de las espadas y de las vejigas de vaca llenas de aire contra los escudos seguían y marcaban el ritmo musical (sinónimo bailes de los matachines).

Los matachines o diablos con máscaras y látigos con remates de vejigas de res infladas para castigar a quienes se atraviesan en su camino (niños) en las principales calles de Tunja. La alegría de estas fiestas dio origen al Aguinaldo Boyacense.

Las máscaras hechas de caspote, una especie de parásitas que en forma de cabellera cuelgan de algunos árboles, otras veces las hacen de flecos de fique teñidos o tinturados de diferentes colores pero las más características son las máscaras hechas en un molde de arcilla, la cual se cubre con varias capas de papel periódico entrepegadas con engrudo, que después de secar se sacan del molde encargado de proporcionar la figura diabólica, para finalmente ser pintada de vistosos y variados colores.

Segundo Desfile Año 1958

En el segundo año del «Aguinaldo Boyacense», se diseñaron y desfilaron las carrozas de musgo, madera, papel y cuerdas, ilustrando pasajes bíblicos; el pesebre, San José y su taller, (el del carpintero de la Policía), anota el Maestro Alberto Motta Marroquín: «La gran carroza del año fue un barco de vapor, con grandes chimeneas y sin tripulación, construida en el Parque Pinzón de la ciudad de Tunja. La carroza de 1959 fue un enorme elefante (formado con carpas de camión) siendo uno de los primeros embajadores de otros continentes en estas tierras. Su construcción se realizó en el «Hoyo de la Papa», hoy parqueadero.

El Aguinaldo duró dos años sin institucionalizarse. A partir de 1959, el Consejo Superior de Policía, comenzó a dirigir la fiesta decembrina.

En la década de los 60´, comienza una segunda época, donde los disfraces, comparsas y carrozas, comienzan a volverse lujosos. Cartulinas, papeles, telas, alambres y pegantes eran los materiales utilizados. La luminotecnia será un ingrediente imprescindible de toda carroza que desee triunfar. Los temas saldrán de postales del «Viejo Mundo»: Fuentes como la Plaza de la Concordia y monumentos como el Arco del Triunfo, se impondrán por su majestuosidad.

Instituciones, Alcaldía, Secretarías, Gobernación, etc., y empresas privadas empiezan una competencia sin descanso por los primeros puestos. Es el caso de la Secretaría de Obras Públicas que para poder ganar, hacían la carroza con anticipación al desfile y su costo se financiaba con el descuento de un día de salario de los empleados.

A diario los programas incluían: Carreras de zorras, carros, burros, encostalados, triciclos, bicicletas, karts y motos; concursos de pesebres, vitrinas, pintura, globos, cometas y feria artesanal; exposiciones culturales, regionales y extranjeras. La Media Torta, la Concha Acústica hoy bautizadas con los nombres de Jorge Veloza y Sala Mosser, el teatro Suárez Rendón y otros espacios abiertos y cerrados, recibían a conjuntos musicales y de danzas, grupos de teatro y titiriteros.

Cada atardecer y poco antes del desfile fiestero del «Aguinaldo Boyacense», los sardinos y solteros con ganas de compañía daban «vueltas al perro» en la manzana del coqueteo, que siempre permanecía, adornada de arcos luminosos, vitrinas encantadas, alfombras de confeti y serpentinas de mi( colores, que colgaban de las ventanas. Los chiquillos no perdían la oportunidad y con mechas triquitraques y rascaniguas, obligaban a saltar a los ensimismados de turno.

Sin embargo, el carácter autóctono de la fiesta fue invadido por la música de moda, algunas veces comercial: Ocho de Colombia, Graduados, Hispanos, Black Stars, Dangers, Corraleros de Majagual y más tarde Fruko y sus Tesos tocaban en las casetas móviles (Molino Rojo y Matecaña, las más espectaculares). Estos bailaderos fueron reemplazados por las verbenas populares de la Plaza de Bolívar. La primera se inició con la Semana Comercial de Tunja; en esa ocasión el conjunto de Rock Fórmula 5 armó la grande en el estrado principal».(38) Así año tras año fueron surgiendo nuevos eventos, hasta constituirse en la «Fiesta Grande de Boyacá para Colombia».

*Colaboración de www.agunaldoboyacense.com

Boletín Electrónico

Correo: