Turismo y patrimonio en la cordillera quindiana

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Turismo y patrimonio en la cordillera quindiana
Publicado en Agosto 25 de 2006

Crónica - Implementar en los municipios quindianos del sur un turismo Ethno es la propuesta de la comunicadora e investigadora etnográfica, Mónica Llina Flórez Arcila presentada a la duma sobre el Turismo el pasado mes de junio.

Dice la profesional que con una terrible impotencia y con la pregunta constante de cómo hacer conocer ante comunidades extranjeras y citadinas de Colombia el bello paisaje de montaña de Pijao, de donde es oriunda, inició hace dos años de manera solitaria, una veces, y otras con ayuda de algunos conocidos en Bogotá, una quijotesca aventura en la capital de la República y algunos países europeos, encaminada a recobrar la imagen y la credibilidad de un pueblo de montaña, en algunas ocasiones olvidado y estigmatizado por algunos.

Dentro de ese panorama comenzó una promoción de turismo denominado Ethno, respetuoso del ambiente, del patrimonio arquitectónico, de las costumbres de los y las ciudadanas, un turismo que defiende la identidad cultural, el patrimonio material e inmaterial, respetuosos de las artesanías locales, de un manejo adecuado del ruido, del rescate de la gastronomía local. De una búsqueda hacia cómo hacer posible que las hordas de turistas no alteren con sus ruidos ensordedores —música, sirenas, pitos— eslow life, la vida tranquila, lenta, apaciguada de este pequeño poblado quindiano.

Para su proyecto Mónica Llina investigó sobre las nuevas tendencias del turismo en Europa y algunas urbes latinoamericanas. “Hay un alto mercado de personas interesadas en la Cittaslow, o ciudad lenta, que es un término italo-americano. Es uno movimiento que surgió en Italia hace un par de años que busca en ciudades con menos de 500 mil habitantes resistirse ante el acelerado ritmo de vida en ciudades industrializadas. Este movimiento propone volver a lo lento, a lo local, al pequeño comercio, a la agricultura biológica, a las tradiciones locales, un movimiento que busca darle calidad de vida a los seres humanos. Cittaslow, se hace preguntas sobre cómo somos y como queremos vivir”.

Asegura la profesional que Pijao, Córdoba, Buenavista y Génova, poseen algunas características de la Cittaslow, y a la vez se convierten en un enorme atractivo para turistas extranjeros. Son pueblos que causan una profunda admiración a los turistas citadinos y a decenas de europeos que claman por lugares apacibles, libres de contaminación, con un transcurrir de vida tranquilo.

Dice que en ese sentido se presenta un doble dilema: entre el ofrecer y el preservar. La planificación, la reglamentación y la sostenibilidad del turismo-patrimonio, se hacen urgentes. No puede haber un interés encaminado solamente hacia lo económico, interés que olvida y deja de lado ese término que provoca molestia, como es patrimonio, identidad, conservación.

“Los europeos comienzan a mirarnos como sociedades valiosas, con una inmensa riqueza y diversidad cultural, alucinan con nuestro exuberante paisaje, con el legado arqueológico, con la diversidad musical, con la riqueza de nuestra lengua, hasta el punto de querer realizar inmersiones para aprender el idioma castellano”.

En un congreso sobre turismo y patrimonio realizado hace un par de años en Argentina, un experto en el tema señalaba trabajar por la conservación del patrimonio. “El patrimonio para nosotros es el atractivo que posee cada lugar, y éste la materia prima del turismo. Es decir, sin patrimonio no hay atractivo, y sin atractivo no hay turismo”.

Las tendencias a escala mundial nos hablan de un turismo que respeta las tradiciones locales, se trabaja en un turismo que no sea arrasador, hay un gran interés en Europa hacia el turismo Ethno, el turismo de vértigo podría tener sus días contados.

“Para finalizar quisiera recordar algunas frases de Marc Auge, un antropólogo que afirmaba como los turistas europeos y latinos después de visitar a Disney World and Universal, su gran sueño, llegaban de sus vacaciones cansados, con una necesidad de relajarse. Ahí un indicador. Una alta tasa de viajeros busca y buscará lugares lentos, tranquilos”.

Pijao, sitio ideal

Los miradores Tarapacá, La Mariela, la caída de agua La Cascada, el árbol ‘donde llegan las garzas’, el sendero ecológico Los Gavilanes, este último una gran reserva de flora y fauna; la recién descubierta cueva de los murciélagos; las bellas y tradicionales fincas donde se procesa el café, con sus profundos paisajes de montaña; el café social uno de los más emblemáticos del municipio, símbolo de la cultura del grano, punto de encuentro por excelencia, espacio templo donde son comunes los tangos y boleros que llenan de nostalgia y placer a los viajeros paisas; la casa de la cultura, una construcción de comienzos de siglo pasado que alberga una colección de casi 80 piezas arqueológicas y muchos espacios más donde son posibles de manera regulada slow; dejarse sorprender por la increíble belleza del paisaje rural urbano, de los deportes de aventura sin alterar el paisaje natural, son algunos de los atractivos que posee Pijao, un municipio donde se puede implementar una forma de turismo diferente y que ya es muy apetecido.

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