Viajeros de Semana Santa, a vacunarse contra la fiebre amarilla

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Viajeros de Semana Santa, a vacunarse contra la fiebre amarilla
Publicado en Marzo 30 de 2006

Bogotá, (SNE).- Los viajeros que durante la próxima Semana Santa se desplacen a parques naturales o ciudades por debajo de los 1.800 metros sobre el nivel del mar, deben vacunarse contra la fiebre amarilla como mínimo con 10 días de anticipación a la salida de sus ciudades.

“Entre estos lugares se encuentran la Sierra Nevada de Santa Marta, la zona del Catatumbo, la Amazonía, la Orinoquía y los parques que se encuentran en el piedemonte de la Cordillera Oriental”, explicó Lenis Enrique Urquijo, director de Salud Pública del Ministerio de la Protección Social.

Recordó que la vacuna es gratuita, ya que el Ministerio de la Protección Social la adquiere y la suministra a las secretarías departamentales y distritales de Salud y que son ellos quienes deben informar sobre los puestos de vacunación. De igual forma los viajeros pueden aplicársela en los terminales terrestres y aéreos.

“Todas las personas de entre 1 y 60 años de edad que vayan a estas zonas deben vacunarse, con excepción de aquellas que presenten alergia al huevo o las que se encuentren en una situación de inmuno-supresión como, por ejemplo, los enfermos de sida”, señaló el Director de Salud Pública.

Recomendó a las personas viajar con el carné de vacunación, ya que es un requisito para el ingreso a los parques naturales y las autoridades verificarán que tenga una vigencia mínima de diez días de anterioridad a la fecha en que se lleva a cabo la visita.

¿QUÉ ES LA FIEBRE AMARILLA?

La fiebre amarilla es una enfermedad grave que tiene una mortalidad variable pero muy alta: entre el 30 y el 80 por ciento de las personas expuestas mueren.

Es una enfermedad viral transmisible, pero prevenible por vacuna. Es causada por el virus de la fiebre amarilla, del género Flavivirus y se transmite por las diferentes especies de mosquitos.

¿CÓMO SE TRANSMITE?

La fiebre amarilla tiene dos ciclos de transmisión: uno selvático y uno urbano.

La fiebre amarilla selvática es una zoonosis, es decir una enfermedad que se transmite de los animales al hombre. En la naturaleza diferentes especies de primates (monos) son reservorios del virus de la fiebre amarilla.

Estos primates también sufren la enfermedad, por lo que una señal de alerta para los sistemas de vigilancia es encontrar en los bosques esqueletos de estos animales muertos.

El hombre resulta infectado accidentalmente cuando ingresa a la selva y es picado por un mosquito que se han infectado de un mico enfermo.

La fiebre amarilla urbana se transmite cuando un hombre infectado ingresa a una población donde se encuentra el vector Aedes aegypti, es picado por él y luego el mosquito transmite la enfermedad a otro hombre.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?

Luego que el mosquito infectado ha picado al hombre, se inicia un período de incubación que varía de 3 a 6 días. Luego el paciente puede presentar fiebre de inicio súbito, dolor de cabeza, malestar general, vómito, color amarillo en piel y mucosas, y dolores en los músculos y articulaciones.

Posteriormente el paciente presenta una leve recuperación y finalmente empeora presentando vómito o deposiciones con sangre. El color amarillo de piel y mucosas se incrementa. En caso extremo puede presentar shock y muerte.

¿CÓMO SE TRATA?

No hay tratamiento específico para la enfermedad. El paciente debe consultar tempranamente al darse los primeros síntomas, informando al médico que estuvo en área endémica de fiebre amarilla.

El médico dará el tratamiento de soporte, es decir contra la fiebre, el dolor y la deshidratación, y mantendrá al paciente en observación para asegurar la temprana atención de posibles complicaciones.

¿CÓMO SE PREVIENE?

La medida de prevención más efectiva y reconocida es la inmunización con la vacuna antiamarílica, que previene la fiebre amarilla.

Se recomienda aplicar la vacuna mínimo 10 días antes de viajar a la zona de riesgo, porque es el tiempo en el cual la vacuna comienza a cumplir su objetivo de protección. Se recomienda la revacunación pasados 10 años.